martes, 6 de noviembre de 2012

Pan de vivos

Queridos: Ya salió "La emoción de las cosas". Ya sé que muchos de ustedes lo saben porque el cariño es contagioso, pero se los digo formalmente para que nadie diga que no puse mi vástago a sus órdenes.

También les dejo aquí mi texto de noviembre en Nexos. Ojalá y puedan dejar un comentario, Manu no pudo, pero quién quita:

     Parece que la estoy viendo. Detenida en la cumbre del Teide, un volcán de piedra verde y rojiza, suspendido entre las nubes, desde el que se presiente, abajo, la orilla del mar en la isla de Santa Cruz de Tenerife. Pilar Navarro nos llevó ahí por un camino alrevesado que en cada curva tiene un matorral de flores amarillas, mientras conversábamos como siempre bajo la luz de su inteligencia: lo mismo de música, que de política, de pérdidas, que de futuro, de los hijos que del jamás y, con toda la contundencia de cada hora, _sobre todas las cosas_: del presente. Porque ha sido su milagrosa concentración en cada segundo lo que ha puesto a Piluca, mujer de ojos intensos y cabeza iluminada, a sobrevivir tras la pérdida más grande que pueda cargar alguien.
     Cada cual resuelve sus abismos como va pudiendo, y ella se dejó acompañar por los demás, pero sin una queja.  Siguió adelante como si el legado de su hijo fuera el de Sabines: Si sobrevives, si persistes, canta, sueña, emborráchate. Es el tiempo del frío: ama, apresúrate. El viento de las horas barre las calles, los caminos. Los árboles esperan: tú no esperes, éste es el tiempo de vivir, el único.
     Testimonio del fuego, Pilar Navarro acepta con sencillez la condición extraordinaria de su vida. Decir que es admirable, resulta un decir fácil, pero no doy con mejor modo de nombrar la reverencia que provoca. Verán ustedes, es de una calidez poco frecuente. Abraza, como para siempre, cada tarde que uno la encuentra. Nunca está lejos, aunque viva en Madrid. Hace más de quince años que la voy a buscar antes que a nadie. Y siempre que llego aparece al instante. Siempre, algo nuevo me enseña. Desde cómo encontrar el jabugo más fino, hasta la paz que puede haber bajo el techo de su casa, pasando por la naturalidad con que se quita un collar y me lo regala porque sí, porque le digo que es bonito. Pilar es de tal modo generosa que puso a sus amigos en mis manos y me los ha prestado para siempre. Por eso he podido llamarlos ahora que estuvo por cuarta vez, litigando para cruzar un río.
     Cuando viene a México no juega a ser turista, llega a vivir el día que toca, en la casa que la cobije. Incluso si la turista quiero ser yo que acabo llevándola a ver la exposición sobre el emperador Moctezuma, para que ambas salgamos sorprendidas como venados en mitad de la noche, a tomarnos fotos junto a la  Coyolxauhqui, piedra que tuvo cien hijos, adorada y temida hace no tanto tiempo, como parece. Quizá unas veinte generaciones de nacidos en este suelo. ¿Qué tanto será eso, comparado con los doce millones de años que guarda bajo su cresta la Iztaccihuátl?
     Pilar suele venir cerca de los cumpleaños, para acompañarlos con la lumbre de su voz ronca. Casi siempre se queda en casa de los García Barcha, porque así aprovecha para conversar largo con Mercedes y ver a su a marido andar la casa con sus pies cavilantes y pequeños, con su cabeza excepcional diciendo cosas al aire, como quien las escribe. “Pan de muertos. ¿Por qué le llaman pan de muertos? Hagan pan de vivos”, nos dijo el noviembre pasado.
     Hace dos años, Piluca vino al cumpleaños de nuestra amiga que este noviembre cumple, dice ella, la mayoría de edad. Mercedes, otra mujer cuya contundencia valiente es necesaria como el agua de todas las mañanas. Mercedes moviendo el mundo como si fuera un sencillo globo terráqueo, sabiéndolo todo de todos, atando los hilos del teléfono a cada uno de los lugares en donde tiene amores. Mercedes, otra que desconoce las quejas frente a los sin remedio, que cuenta el infortunio con el pasmo bendito de una diosa susceptible, pero impávida. Como la audacia misma, que tiene en todo el cuerpo. Mercedes, a quien cualquiera acude si de lidiar lo incomprensible se trata.
     Dos fuerzas de la naturaleza, son amigas entre sí, y son mis amigas. Mayor responsabilidad sólo cargar a solas la otra piedra que también es diosa, ésa que tiene serpientes en lugar de trenzas: la indescifrable Cuatlicue puesta en el centro del Museo de Antropología, para que nos quede claro lo difícil que es entender este país. Éste en el que Mercedes acunó a su genio y creció a sus hijos. En el que ha vivido media vida, al que entiende y valora como suyo.
     Ser fiel a estas mujeres es uno de esos privilegios que se pueden reconocer desde el principio. Cosa nada más de acogerse al abrigo de sus palabras y su índole bravía. Cosa de agradecer al designio de quién sabe qué astros, porque no se nos dan los dioses ni los diablos. Cosa de sentir que todo esto es un regalo de esos que otorgan los enigmas de otro sabio: el vago azar o las precisas leyes, que rigen este mundo, los llamó Borges.
     Para que Pilar viniera este año, es que la andábamos buscando sin poder encontrarla. Ahora sabemos que se le atravesó un contratiempo. De esos que ella acostumbra sortear como si fueran las olas tibias de una playa en el Pacífico, entre las que pasamos una mañana entera contándonos la infancia. Ahí supe de sus hermanas y sus papás, de Tenerife y el colegio, de las cosas que dejó y la dejaron. Ahí le expliqué la trama entre mis padres y las nubes en que vivían. Ahí supe de los esquís y el árbol, del arbitrio feroz que hubo en la nieve. De su pena y sus fuerzas.
     En las tardes nos poníamos a flotar en la terraza por la que atravesaban unos pelícanos ensimismados, a la altura de nuestras narices. Y estábamos en silencio ratos largos, como volando, con nuestros picos largos y cerrados, con los ojos abiertos en busca de unos peces brillantes, como la memoria. Estábamos en la casa de Leonor Ortiz. Lo digo, la pienso, y estoy segura de que vivo entre leonas muy bravas. Pero ella es otro canto que les contaré luego. Una como mi hermana que el mes pasado cursó por un choque y cinco cirugías, como si fuera en góndola por Venecia. 
     Digo bien, vivo entre leonas. Por eso, a pesar de cuánto me dizque urgía dar una explicación gramatical que justifique mi enfado cada vez que alguien, _siempre con más frecuencia en la radio y la tele_, usa mal la condición auxiliar del verbo haber, tuve a mejor irme al camino angosto y arduo que sube hasta la cumbre de un volcán sobre cuyo cráter se puede andar entre piedras talladas por el tiempo, piedras tramadas con metales preciosos. Piedras como la índole de Pilar Navarro. Piedras indemnes como Mercedes, Leonor y Verónica. Piedras que iluminan. Digo bien: vivo entre leonas. Entre leonas haciendo pan de vivos.



P.S. No me puedo aguantar el asunto del verbo haber. Ayer la voz de Pilar salió por el hilo celeste de un teléfono móvil. Otra vez cruzó el río, subió la cuesta, y desde ahí respondió a mi llamada. Ya se había ido a la compra, había vuelto feliz del mercado en donde hubo panes y fruta, pescado y jamón, queso y azúcar. Hubo, no digo “hubieron”, porque se oye espantoso y porque se vale explicar que el verbo haber, cuando tiene como significado existir, es un verbo defectivo. Sólo puede conjugarse en la tercera persona del singular o del plural. No es necesario saber este enredijo para decir con  naturalidad; “no hubo boletos”, en lugar de “no hubieron boletos”, como consecuencia lógica de que se dice: “no hay boletos” en vez de “no han boletos”.
Es caprichosa la gramática, pero se oye mejor. También se oye mejor: “Muchos estamos a favor de la paz”. En vez de: “Habemos muchos a favor de la paz”. Pero la razón de esta música se las puede explicar, a quienes les interese, el diccionario de la RAE. No esta escritora, que quiere abreviarse la explicación de por qué no se usa haber, sino estar, en ciertas ocasiones.  

Mil besos, A.

martes, 9 de octubre de 2012

Cumpleaños feliz

Amigos míos:
ahora cumplo sesenta y tres años. Estoy contenta. Como en paz. Abrazada al privilegio de estar viva y sana, inquieta y fantasiosa.
Les cuento que ayer llegó a mi casa un ejemplar de "La emoción de las cosas". Creo que les gustará. Está dedicado a mis hermanos. Y bajo la dedicatoria hay un párrafo que dice: "Con rendido agradecimiento a mis blogueros, dueños de cuanto viaje y cuanta pena, sin duda de cuanta dicha, cabe en un puerto libre". Para que ustedes sepan cuánto los quiero y les agradezco su cariño.
Mil besos,
Ángeles.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Una entrevista excepcional

Una de las más gratas, inteligentes y cercanas entrevistas que me han hecho es ésta que aquí les dejo. Sin duda, en los últimos años, la única que me ha estremecido. Es regio conversar así con alguien. Ustedes han de saber que Eric Nepomuceno es un escritor brasileño que además traduce con un acierto de poeta. Eric tradujo Arráncame la vida y ha sabido traducir lo que siento. Así lo verán ustedes en sus preguntas. Aquí se las dejo.


http://www.youtube.com/watch?v=tLLpsSH2Il0&feature=youtube_gdata_player

jueves, 6 de septiembre de 2012

Importante

Queridos: Si ustedes lo autorizan, dado que este libro está escrito con rendido agradecimiento a sus personas, ésta será la portada del libro. A ver si les gusta.
Ojalá y puedan comentar algo aquí abajo.
Besos y gracias.

martes, 4 de septiembre de 2012

La noche de anoche

Qué horrible es dormir mal. A mí se me había olvidado lo que es porque, algo bueno tiene que tener lo malo, la medicina noctura contra la epilepsia me da sueño. Así que normalmente duermo, no como un bebé, que algunos suelen dormir bastante mal, sino con la placidez que mi perro tiene cuando se avienta al sol en las mañanas y duerme sin pensar en el quehacer tras el despertar.
Música para hoy: Justo: "La noche de anoche" con Toña la Negra.

Ya les contaré más. Por lo pronto, los reto a dormir como mi perro. En donde sea: camarotes, cubierta, playa, recámara, habitación, cielo abierto o mundo raro.     

domingo, 2 de septiembre de 2012

No culpes a la noche

Figúrense ustedes que el mes pasado estuve una semana en Perú. Se celebró un encuentro intelectual entre los dos países. Varios intelectos, hasta el de la música, estuvo ahí Plácido Domingo. Pero también el culinario, estuvo ahí Patricia. Yo fui con mi distraída cabeza y la película. El evento se llampo "Viva México en Perú". Lo organiza una mujer vivaz, guapísima y llena de tenacidad de nombre Ingrid Yrabarren.

Una peruana que nos hizo el favor de también tener la nacionalidad mexicana. El año pasado habíamos vivido un "Viva Perú en México". Tantas cosas no les he contado que dejo aquí como constancia de aquel viaje, el enlace a una entrevista que hice en el programa "No culpes a la noche". Les recomiendo también a la conductora. Es de una vitalidad desafiante y contagiosa.


Primera parte: http://www.youtube.com/watch?v=DN1QmDxvaxY&feature=relmfu

Segunda parte: http://www.youtube.com/watch?v=3cM9euH8UwQ&feature=relmfu

Tercera parte: http://www.youtube.com/watch?v=xTAcjFxIHa8&feature=relmfu

Cuarta parte: http://www.youtube.com/watch?v=9NPpeo_x1_Q&feature=relmfu
 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Hagamos tertulia

Queridos:

Está la luna loca, asomándose entre unas nubes oscuras. En agosto llueve mucho por esto rumbos. Si no lo digo yo, que lo cuente Beatriz que estuvo a punto de ahogarse en Puebla hace tres días. Me pregunto qué estará haciendo mi hermana, y no respondo nada. Para no darle ideas, para ver si se queda quieta un rato porque, según quiero que ustedes sepan, tras la operación de la rótula, que le había puesto la pierna en su lugar, y mientras se recuperaba, fue tomando seguridad y un día que se quedó sola tras el baño, largo y con agua muy caliente, se desmayó. Hubo que correr al hospital con ella en vilo y volver a operarla. Pobrecita. ¿Qué les digo? Ella es eufórica y eso sí que ni se opera ni se cura. Hace una semana salió del hospital, por tercera vez. Y ya va mucho mejor.

Punto y seguido: Esto de los desmayos es una atrofia familiar. Cuando se casó mi hermano Carlos, mi mamá se desmayó y fue la primera en abrir la tradición. Luego vine en su auxilio yo, para que no sólo ella protagonizara esto de que el corazón no le mande sangre el cerebro, por un segundo, dado el exceso y desorden de algo llamado la adrenalina beta, que es malísima y que provoca estos disgustos. Leti seguramente lo explicará aquí abajo, porque no ha de faltar quien necesite esta información. Es eso combinado con la baja de potasio y no sé qué otro exceso de euforia que trae los desmayos. Mi mamá un día se rompió el hombro, otro la mandíbula y al final la cadera. Mi hermana se había caído sobre el pómulo hace como cuatro años, hubo que rehacerle media cara en una operación de éstas que según he sabido y hago del conocimiento general, pronto serán asunto de Leti. Porque entre las viajeras de la Silabaria ha habido muchos cambios. Con decirles que la estable soy yo. Por eso es que me he quedado en el faro, y ustedes en la goleta, viendo qué viaje emprenden.

Punto y aparte: Por lo pronto este puerto estaba necesitando aire y creo que podemos encontrarlo entre nosotros, de momento. No quiero salir después con mi decepcionante actitud fodonga y decir que no iré al El País ni a Nexos. Pretendo que aquí se haga una votación. No sé a dónde ir. Cómo dice la canción que dice ¿"entre dos amores"? Quizás Manu la recuerde. Yo recuerdo a Bola de Nieve cantando "conciencia y corazón" y al Cigala cantando ¿qué? También una en la que tiene dos amores. Hagamos tertulia, ahora que aún estamos en abierta y lúdica, casi secreta, confianza. 

Besos a todos.